Copiapó se asienta sobre 391 metros de altitud en pleno desierto de Atacama, donde las precipitaciones no superan los 12 mm anuales pero las crecidas aluvionales de 2015 y 2017 dejaron en evidencia la fragilidad de la infraestructura vial. Diseñar una subrasante vial en Copiapó exige conocer la respuesta del terreno ante ciclos de humedad extrema seguidos de largas sequías, y eso se logra con ensayos de laboratorio como el ensayo Proctor para determinar la densidad óptima y la humedad de compactación. Además, el equipo técnico debe evaluar la capacidad de soporte mediante el ensayo CBR y la clasificación unificada de suelos con límites de Atterberg, porque la fracción fina de los depósitos aluvionales puede cambiar drásticamente la resistencia de la capa de rodado.

El ensayo CBR y la clasificación de suelos son la base del diseño de subrasante vial en Copiapó, donde los suelos aluvionales y las sales solubles exigen controles específicos.