La aridez extrema de Copiapó, con precipitaciones medias anuales de apenas 12 mm, genera un contraste geotécnico singular: los rellenos sanitarios de la región operan con suelos predominantemente secos y de baja humedad natural, pero las lluvias esporádicas del invierno altiplánico pueden saturar capas superficiales en horas. Para asegurar la estabilidad de un relleno sanitario en Copiapó, es indispensable caracterizar la permeabilidad del terreno mediante ensayos de infiltración y laboratorio. Complementamos esta evaluación con un estudio de permeabilidad en laboratorio que determina el coeficiente de flujo en suelos finos y gruesos, dato crítico para diseñar barreras hidráulicas y sistemas de captación de lixiviados.

En suelos de terrazas aluviales, la intercalación de gravas y lentes arcillosos exige un muestreo continuo para evitar fallas de filtración.