Copiapó está a 390 metros sobre el nivel del mar, en pleno desierto de Atacama, con una precipitación media anual que no alcanza los 20 mm. Eso genera un perfil de suelo muy particular: capas superficiales de arena limosa con cementación salina (caliche) y horizontes de grava colapsable al saturarse. La estabilización de suelos para carreteras en Copiapó no es optativa; es requisito para que la subrasante soporte el tránsito pesado de la minería sin fallar por asentamiento. Aplicamos la norma NCh1508 y el método AASHTO T-180 para definir la humedad óptima y la densidad máxima, y complementamos con un ensayo CBR que determina la capacidad de soporte en condiciones de saturación, clave para el diseño de pavimentos flexibles en la región.

Si el contenido de sulfatos supera el 0,5% en peso, reemplazamos el cemento por cal hidratada o cemento resistente a sulfatos tipo V.