Copiapó se asienta a 390 m s.n.m. en el valle del río homónimo, con un clima desértico costero que alterna lluvias torrenciales cada varios años. Esa aridez extrema y los episodios de aluviones —como el devastador de 2015— hacen que el control de erosión sea prioritario en cualquier obra vial o minera. El diseño con geoceldas ofrece una solución de confinamiento celular que estabiliza el suelo superficial sin recurrir a grandes volúmenes de relleno. Para proyectos de terraplenes en la Ruta 5 o accesos a faenas mineras, este sistema reduce la erosión hídrica y mejora la capacidad de soporte de la subrasante cuando se combina con un ensayo CBR previo que define la resistencia del terreno natural.

El confinamiento celular reduce la erosión hídrica y mejora la capacidad de soporte de la subrasante en suelos desérticos como los de Copiapó.