Los suelos aluviales del valle del río Copiapó, compuestos por gravas arenosas con finos limosos, presentan una alta variabilidad en capacidad de soporte que condiciona el estado de cualquier estructura vial. En una ciudad que registra temperaturas extremas que superan los 35 °C en verano, las losas de hormigón y las capas asfálticas sufren un desgaste acelerado por expansión térmica y pérdida de humedad en la subrasante. Por eso, la evaluación de pavimentos existentes en Copiapó se apoya en una combinación de ensayos destructivos y no destructivos: desde la densidad con cono de arena para verificar la compactación in situ hasta el ensayo CBR de laboratorio que define el módulo resiliente de la base granular.

En suelos salinos de Copiapó, la evaluación de pavimentos debe incluir ensayos químicos para descartar reacciones deletéreas con el cemento asfáltico.