En Copiapó, los suelos del centro histórico suelen ser arenas limosas con gravas de origen fluvial, mientras que hacia el sector de Paipote predominan los limos arcillosos de abanico aluvial. Esta variabilidad exige un diseño de compactación dinámica adaptado al perfil real del terreno, ya que la energía necesaria para densificar un depósito gravoso difiere sustancialmente de la requerida en un limo coluvial. Para definir la malla de impactos y la altura de caída del pisón, el laboratorio acreditado ISO 17025 integra ensayos de clasificación de suelos que determinan el contenido de finos y la humedad natural, y correlaciona los resultados con el ensayo SPT para estimar el incremento de resistencia post-tratamiento.

Un diseño de compactación dinámica bien calibrado reduce los asentamientos post-construcción en suelos aluviales de Copiapó hasta en un 60%.