En el centro de Copiapó el suelo es más firme, con gravas compactas del abanico aluvial. Pero basta cruzar hacia Paipote o la ribera del río para toparse con arenas sueltas y limos de baja compacidad. Esa variabilidad cambia por completo la respuesta sísmica del sitio. Un edificio bien diseñado en el centro puede sufrir daños si el análisis no capta la diferencia. Por eso en cada lote de Copiapó revisamos la estratigrafía real. Combinamos el estudio con ensayo SPT para medir resistencia directa y con microtremores HVSR para identificar frecuencias naturales del terreno.

La respuesta sísmica de un suelo blando en Copiapó puede amplificar la onda hasta 3 veces respecto a la roca basal.