Copiapó recibe menos de 20 mm de lluvia al año, pero cuando caen chubascos intensos, el suelo arcilloso del valle se satura en minutos. Las crecidas históricas de 2015 y 2017 dejaron en evidencia que el diseño de drenaje geotécnico en Copiapó no es un lujo, es una necesidad estructural. Trabajamos con modelación numérica de flujo subterráneo y balances hídricos para proyectar drenes, zanjas filtrantes y subdrenes que eviten la acumulación de presión de poros. Antes de cualquier cálculo, realizamos calicatas para identificar estratos permeables y complementamos con un ensayo de permeabilidad en laboratorio que define el coeficiente K del terreno. Todo el sistema se ajusta a los caudales extremos registrados en la cuenca del río Copiapó.

Un drenaje mal diseñado en Copiapó puede duplicar la presión de poros en 24 horas durante un evento aluvial, colapsando taludes y cimentaciones.